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Escrito por Katie Doran

Traducido por Ayla Karadogan

M-A sigue violando la ley sobre el acceso de los productos menstruales, al no lograr proporcionar las necesidades básicas para la mitad de nuestros alumnos. Esta no es la primera vez que los estudiantes de M-A han solicitados productos del período gratuitos, pero la escuela queda inactiva.

Durante el verano, M-A volvió a etiquetar los dispensadores metálicos de productos menstruales en los baños de las chicas para indicar que los productos ahora serían gratis. Según la ley de California de Equidad Menstrual Para Todos, pasado en octubre del 2021 y hecho efectivo al empieza del presente año escolar, todas las escuelas públicas en California con estudiantes en grados 6-12 deben disponer productos menstruales gratis en cada baño femenino, en cada baño de todos los géneros, y en por lo menos un baño masculino. A pesar de ello, los dispensadores de productos en M-A a menudo faltan o están vacíos.

Aunque la ley fue aprobada hace más de un año, M-A sigue sin dar la talla. El regente de la planta de M-A, Brien Oliver, quien supervisa todas las instalaciones de la escuela, dijo, “Hay suministros en todos los baños de chicas, salvo el de la ala K, para el que estamos comprando una dispensadora.” Ni siquiera un solo de los baños de chicos suministra productos menstruales, y tampoco tiene el único baño accesible a todos los géneros de la ala G, sin que alguien del personal lo abra con llave. 

Los productos menstruales son una necesidad médica. Acceso a productos en M-A protege la salud de los estudiantes cuando se encuentran en la escuela sin los productos que necesitan, ya sea porque tengan una irregularidad en el periodo, se olvidaran los productos en casa, o porque no puedan permitirse el coste. Una encuesta de PERIOD, una organización dedicada a la equidad menstrual, descubrió que el 51% de los estudiantes que tienen periodos han utilizado un solo producto por más tiempo del recomendado, lo que puede causar infección o irritación de la piel. Otros estudiantes han tenido que improvisar productos con materiales como papel higiénico, o toallas de papel, lo que es ineficaz, se siente incómodo, y puede resultar en una infección. 

En los baños con dispensadores, Oliver dijo, “Los dispensadores son comprobados y re-suministrados cada noche si es necesario. El distrito sigue la ley y se asegura de que estemos en cumplimiento.” Sin embargo, incluso antes de que empiece la escuela o temprano en el día, estos dispensadores a menudo están vacíos. Tras revisar los baños por dos semanas, antes del comienzo del día y durante el brunch, muy rara vez encontramos más de un solo baño con dispensadores repletos. A menudo, no hallamos ni un baño abierto con productos accesibles. 

El dispensador de productos de menstruación está vacío en el baño de niñas en el piso abajo del ala G.

Anna Gady Moguilnitskaia, una estudiante de tercer año y presidente del Sindicato de Mujeres de M-A, dijo, “Realmente no creo que los productos menstruales sean suministrados consistentemente. Yo nunca los he utilizado, y nunca he oído que alguien los haya utilizado, y la verdad es que parece que siempre están vacíos.” 

Cristina García, miembro de la Asamblea de California, quien introdujo y defendió el acta, dijo, “Es importante que reconozcamos que la falta de acceso a estos productos impacta la educación de una joven. He escuchado historias de muchas jóvenes que luchan con su periodo cada mes, lo que afecta su educación, su estado de ánimo, y salud.”

De’Anna Miller, la Gerente de Promoción de la Alianza para Chicas, una organización de equidad de género que patrocino el acta, dijo, “Acceso al producto menstrual es un asunto de salud pública, un asunto de acceso a educación, y un asunto de participación económica. Las personas con más probabilidad de no tener acceso a los productos con aquellos que no tienes los medios de cubrir el gasto.”

La Alianza de Suministros de Periodo reporta que dos de cada cinco personas que menstrúan han luchado con poderse permitir productos menstruales en algún momento de su vida. En todo EEUU, una de cada cuatro adolescentes que menstrúan han faltado a clase porque no han podido obtener productos. 

Moguilnitskaia añadió, “M-A tiene estudiantes de diferentes circunstancias. Para muchas mujeres resulta difícil obtener acceso a los productos, y por ello este asunto es importante. Las escuelas deberían proporcionar estos productos, especialmente a las chicas jóvenes, algunas de las cuales están lidiando con esto por primera vez en su vida.”

El acceso a productos menstruales no sólo resuelve un tema práctico para nuestros estudiantes, pero también hace un papel importante a desestigmatizar a los periodos. Kat Keigher, una maestra que guarda productos en su clase para sus estudiantes, opina, “Mi objetivo era quitarle el estigma a la menstruación. Aliento abiertamente a mis alumnos que agarren productos cuando los necesiten, y los mantengo a la vista de todos. Creo que es muy importante para lograr desestigmatizar algo que aproximadamente el 50% de la gente hace. Considero a los productos menstruales justo como a las toallas y pañuelos de papel, como tiritas, y papel higiénico. Conseguir que los productos sean disponibles y libres de coste es un reconocimiento de las necesidades holísticas de nuestro alumnado. Nos hace recordar la humanidad de nuestros estudiantes.”

PERIOD averiguó que el 76% de los estudiantes que menstrúan creen que hay un estigma alrededor de los periodos, considerados como “asquerosos” o “antihigiénicos,” mientras que un 70% opinó que el ambiente escolar en particular es lo que resulta en que se sientan “especialmente conscientes de nuestros periodos.” No hay nada vergonzoso en necesitar una compresa o un tampón, y el mantener los productos abiertamente accesibles es un recordatorio de que estos productos no tienen que ser escondidos y que el periodo no debería ser estigmatizado. 

A su vez, la menstruación no es un tema exclusivo de las chicas. Los chicos transgéneros, la gente no binaria, y la gente inconforme de género que utiliza los baños de chicos o baños de todos los géneros también pueden tener períodos, por lo que tienen la misma necesidad de obtener acceso a los productos. Estos estudiantes pueden verse con aún más estigma en cuanto a su menstruación, ya que casi siempre nos referimos a ella como un asunto puramente femenino. El darles acceso a los productos es un paso importante para reconocer la legitimidad de su experiencia y normalizar los periodos para la gente de género queer. Como dijo Miller, “El género no dictamina quien menstrua o no.” Proveer productos menstruales en el baño de todos los géneros no solamente es un requisito legal, también es un movimiento hacia la inclusividad y empatía hacia todos los estudiantes.”

En baños con dispensadores en las paredes, Oliver dijo que hay obstáculos para tenerlos siempre suministrados, incluido que “algunos estudiantes se llevan más de lo que necesitan, mojan las compresas y las arrojan al techo y las paredes.”

Keigher, refiriéndose a su propia aula, dijo, “Una de las críticas que escuché al principio cuando publiqué en las redes sociales que daba productos menstruales a mis alumnos era ´Oh, no se van a aprovechar los estudiantes? No se van a llevar montones?´ Y pensé, ´Tal vez, pero quizás necesitan montones de ellos. No sé. No es mi trabajo regular eso.´ Y, desde que tengo los productos disponibles en mi aula, nadie se ha aprovechado. Muchos estudiantes han utilizado los productos, e incluso algunos estudiantes que ni siquiera conocía han entrado y me han preguntado, ‘He oído que tiene tampones.’ Nunca ha sido un problema.”

Como con cualquier otro servicio ofrecido gratuitamente en la escuela, siempre está la posibilidad de que los alumnos abusen o que desperdicien los productos, especialmente cuando son suministrados sin supervisión en los baños y no en el aula de una maestra. Aun así, a los baños con dispensadores siempre les faltan productos tan temprano el día escolar que resulta difícil creer que que los estudiantes los están vacilando tan pronto y frecuentemente. Además, si el comportamiento irrespetuoso de algún estudiante fuera un problema, seguramente acabaría siendo un problema menos según pasaran el tiempo y que la presencia de los productos fuera una novedad. Por el momento, la escuela sigue teniendo la obligación legal de suministrar los productos.

Incluso si la escuela esté rellenando los dispensadores diligentemente y sean los estudiantes irresponsables los culpables de la falta de productos, sigue sin haber dispensadores en unos de los baños de chicas. Mientras falten dispensadores en estos baños, M-A no puede reclamar plausiblemente que estemos en cumplimiento de la ley. 

Además, la ley cubre “el reembolso a las agencias locales y distritos escolares de los gastos requeridos por el estado.” Como dijo Miller, “Hay dinero para la implementación y dólares estatales que respaldan cada legislatura que requiere al distrito escolar hacer cualquier cosa. Una escuela sin productos menstruales no está ofreciendo acceso a lo que están recibiendo dinero para que sea posible.”

Moguilnitskaia dijo, ¨Me parece irónico y un poco hipócrita que M-A no esté suministrando los productos, porque M-A es una escuela a la que parece importarle sus alumnos. Por eso tenemos programas como almuerzo gratuito y ayuda financiera, y aún así esto es algo que nos falta por hacer.”

A las escuelas de California que no están suministrando consistentemente productos menstruales a sus alumnos—escuelas como M-A—Miller les dice, “Mi mensaje es que comprendan el matiz de la población a la que nos estamos refiriendo, los que no tienen acceso a estos productos. Las personas mas afectadas con las que existen al margen de la sociedad: son los individuos de bajos ingresos, comunidades de género expansivas, individuos con sexualidades marginales, y gente de color. Es crucial que utilicemos todos los caminos posibles, incluyendo la escuela, para asegurarnos que nuestras comunidades tengan acceso a estos recursos de salud esenciales.”

El año escolar anterior, antes de que el Acta de Equidad Menstrual Para Todos entrará en vigencia, el M-A Chronicle escribió una editorial sobre la necesidad de productos menstruales gratuitos, que puedes leer aquí.

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